Venga y llore lo suyo

Vengo observando, de un tiempo a esta parte, que tanto en mi perfil de Instagram como en este espacio donde divago y me voy por los cerros de Úbeda cuando me viene en gana, la gente está (¿es?) muy participativa. Y me gusta, pardiez, vaya si me gusta. Hoy lunes vengo a dar las gracias.

En realidad una escribe por aquí y por allá con ánimo e intención de ser leída, pero, a la vez, saber qué es lo que piensa la cabeza que observa al otro lado del monitor.

Decía lo de la participación colectiva y afectuosa, porque me encanta que aquí cada uno venga y saque todo lo que lleva dentro. Un poco como ese diván que antes eran los párrocos en el confesionario, después los psicólogos talonario en mano y ahora… ¿quién? ¿Quién nos escucha hoy en día? Yo personalmente estoy de Whatsapp y del móvil hasta más allá de la coronilla. Son varias ya las ocasiones en las que he protestado porque la gente viene, vomita y se va. Y eso me crispa. Me enerva y me llena de ira porque no hay un rebote ante la pregunta: ‘¿cómo estás?’. Por eso digo que estoy cansada de Whatsapp, porque nadie escucha. Ni siquiera ahora que se llevan tanto los audios. No escuchamos al de delante, nos importa una soberana mierda cómo se encuentra y las penurias que nos pueda contar.

Pues no, yo estoy aquí también para escuchar. Y me divierte sobremanera cuando la gente sin ton ni son se une a una causa en un pie de foto o el post de un blog. Me río mucho cuando inicio un debate abierto sobre temas que de verdad nos preocupan y, sin embargo, no ocupan portadas en los diarios ni abren el informativo de Piqueras cada noche. Yo quiero que la gente me cuente qué opina sobre la moda de los sujetadores sin aro. Sobre la -inteligente- trama del ‘pequeño Nicolás’, la peli de Torrente, o de Nolan,  o sobre la portada del Diez Minutos y la comida en casa de la suegra el domingo pasado. Comamos palmeritas, confesemos que no siempre vamos perfectamente depiladas y seamos normales, por favor, seamos normales. En todas las casas cuecen habas y ‘nadie es perfecto’. ¿Vidas terriblemente comunes? Sí, pase, es aquí. Venga y llore lo suyo.

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10 Comments
  1. Pues yo quiero hablar también de mi libro, porque para que voy a negarlo, aquí una también le da al palique lo que no está escrito (ni siquiera en ‘mi libro’, de ese del que vengo a hablar). Sobretodo y ante todo, me quedo con la parte normal: Señores, seamos normales. Está bien nuestro momento zen, el momento hipster-moderno-intelectual: películas de calidad y de cine alternativo, libros de autores con frases épicas y noches de vino y conversación profunda con tus amigos exclusivos que son los únicos que entienden tu paranoia. Si. Todo eso está muy bien. Pero en su sitio. Tiene que haber, a la fuerza también, ese momento de ‘ser normal’ que todos necesitamos para no acabar tarumbas perdidos. El de ir con el pijama hortera por casa (parte de arriba de camiseta de restos de Mango a 2€ y parte de abajo de pijama horrendo que te compró tu madre con toda su buena fe de que lo ibas a guardar para la noche de bodas), el de pasarte la semana a dieta hasta que ya se te hinchan las narices (y los ovarios si es que vas a tener la regla) y abres la nevera como si en ese momento se estuviera acabando el mundo y de un zarpazo sacas para afuera (y de ahí pasan a tu estomágo) todas las guarrerías que tienes compradas para tu marido, porque no lo neguemos, tú te pasas la vida a dieta y el se pasa toda la vida haciendo el agradable ejercicio de levantamiento de cerveza, el momento del lavabo. Si. Seamos sinceros. Todas pasamos por el lavabo. Con todo lo que eso conlleva. No. No huele a rosas ni a cupcake de arándanos. Huele a lo que huele cuando uno desecha todo lo que en el punto anterior se ha metido en su estómago.
    Así que sí. Seamos cultos y busquemos algo más que el Deluxe (aunque se que te apasiona). Pero seamos normales, por favor. Que el mundo por si mismo ya se derrumba, para que encima cooperemos aún más fehacientemente a ello.

    • Veo que digo tanto “seamos normales” que al final va a calar ¿eh? xD Diana venga usté por aquí a contar sus penurias y alegrías siempre que quiera! :D A mí las chapas así me encantan ;)

  2. Es lo más divertido de hacer un post, lo escribes, con tu run run en la cabecita y tus divagaciones y cuando lees los comentarios han saltado por los cerros de la encantá… Apasionante mirar lo mismo y ver cosas totalmente difetentes.

  3. Almita, vales un potosí! A mi, ejke, me encantas, chica! Qué te voy a decir!
    Y me encantan tus fotos y me encantan tus posts… pero eso tú ya lo sabes, porque soy fanS tuya. Muy fanS! ;) #NoParesSigueSigue

  4. antes me cortaba al dar la chapita dependiendo de la entrada, a veces bien sabes que me daba igual , tu hacias un donde vas ? y yo un patatas traigo… pero amiga, ahora que has dado permiso se ha abierto la veda…PREPARA EL DIVÁN Y LA LIBRETA QUE TENGO LAS TARAS A PUNTITO

  5. Domingos que te despiertas temprano sin necesidad. Quieres volver a cerrar los ojos pero se niegan. Qué hago, ¿limpio? Aún no. ¿Leo uno de los 3 libros que tengo empezados? … ¿Reviso las novedades nocturnas en las redes sociales? Ah, si eso es lo primero que hice. ¿Y por qué no cotilleo el blog de esa chica divertida y sensata de instagram? Y hecho, del tirón.
    Gracias, Alma, por las sonrisas.

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