Todas queríamos ser putas

La décima. Esta es la décima, como el Madrid. Diez veces he visto ya Pretty Woman. Pero qué coño, fijo que aún dudo al interpretar alguno de los diálogos, y tenía que repasarlos, por si acaso. Imaginarse que un día alguien tiene que hacer el papel de Vivian en un teatro. Pues oye, ahí estaría yo, como Cecilia Roth en Todo sobre mi madre, que de repente sustituye a Candela Peña cuando ésta va tan colocada de heroína que no puede hacer la función de esa noche. Pues yo igual. Yo me sabía ya cada punto, cada coma y cada suspiro de esa película. Sabía qué modelito tocaba en cada secuencia y cómo iba a lucir su melena pelirroja ‘la novia de América’. Sabía qué canción de Prince canta Vivian en la bañera y de qué color es el vestido de topos que se pone para las carreras de caballos. Pero, cansina de mí, aún he vuelto a caer y me he metido entre pecho y espalda la hora y pico de comedia romántica que protagonizan la Roberts y Richard Gere. Esta peli consiguió que todas quisiéramos ser putas. Todas esperábamos a un príncipe podrido de dinero, con un cuerpo de miedo y una sensibilidad y carisma que no cabe en esta habitación. Todas deseamos que ese maromo viniera a salvarnos de nuestras miserias y nos sacara del Bulevar. No, si el ‘qué’ lo tenemos claro. Si las historietas de amor las conocemos al dedillo. Las de ficción, claro. Porque luego en la realidad una se encuentra con Paco, Manolo y Ramón, que son tres majetes de Plasencia, Albacete y Cáceres y oye, así como mucho glamour tampoco tienen, pobrecicos míos. Claro que yo en albornoz tampoco tengo el mismo estilazo que tiene Vivian cuando Eduard la monta encima del piano de cola del hall del hotel. A lo mejor es porque Pretty Woman no es mi título. A lo mejor es porque me pega más Bridget Jones, ahí, rellenita y cabezona; patosa y deslenguada. Sentada en el sofá llorando mientras oye canciones tristes. También tiene su punto. Quién sabe.

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4 Comments
  1. ¡Mira que me gustaban tus fotos pero lo de tu lírica ya es otro cantar!
    Yo estoy destinada a llevar bragafaja mientras me pongo ciega de haggen dazz (se dice así?). Pero es que Bridget, es mucha Bridget.

    ¡Viva Bridget y viva Alma!

  2. Yo soy Bridget, totalmente Bridget :-) Es más, aún tengo por ahí las bragas de tigre que me regaló mi madre “porque-son-bonitas” (%$&??) y que solo me puse una vez en época de examenes, porque todas las demás estaban en la lavadora :-)

    Con todos mis respetos a Vivian, por qué ser puta, si se puede ser auténtica? :-)

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