Soy muy de odiar

Yo es que soy muy de odiar. Así, de buenas a primeras, el odio se me lleva y ya después una recapacita y se calma y a lo mejor, pues aquello que destapó la caja de Pandora, no era para tanto. Es lo bueno de los impulsivos, que a veces al momento de ira le sigue uno de reflexión.

Y es que no hay nada como bajarse las bragas. Y no -solo- en el sentido literal (o literario). Me refiero a pedir disculpas. A perdonar. A olvidar. No hay nada como dar un ‘sí’ cuando quieres dar un ‘sí’. Por eso creo que es maravilloso recapacitar, pensar si la mala leche que uno lleva en su día a día es suya o es impuesta, o es nacida por una tontada y podemos hacerla desaparecer.

Pero igual que hay días que todo esto es palabrería y nos suena a chino, hay otras veces que uno dice: oye, pues no he tenido un mal día. Estamos tan acostumbrados a ver lo malo, que lo bueno nos pasa inadvertido. La otra mañana escuché un programa de radio donde la gente llama para contar las buenas noticias que les van pasando. Me pareció súper buena idea. Llamar para decir: “oye pues mira, tenía una entrevista de trabajo y pensaba que no me iban a coger, y va y he tenido tanta suerte que les he encantado”. O “resulta que es el cumpleaños de mi abuela y le hemos regalado una tarta casera con fotos retocadas de cuando ella era joven y se ha puesto contentísima”. Joder, alegrías, que nos hacen falta.

Y eso. Que yo no soy un remanso de paz precisamente. Pero tengo mi momento Bucay, y oiga, un poquito sí que me gusta darle al coco. Darle a mi alma una chispa de paz y unos mimos firmados por Paulo Coelho. Pero si uno se fija, mensajes optimistas de superventas aparte, en la vida a veces te encuentras con gente que no solo no odias, sino que amas desde el minuto uno. Te demuestran cosicas, te enseñan todo lo que saben y oye, se hacen querer.

Y ellos lo han vuelto a hacer. Han hecho que caiga, que fall in love, que confíe y que diga: hay gente molona, aquí hay algo que hacer: luchemos. Los Supermundanos son de lo cotidiano, lo más extraordinario. Son de otro planeta. A punto estuve de cantarles el “hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo” de Rosarillo, na más les vi entrar por la puerta.

(Foto: Ernesto)

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7 Comments
  1. Colaboraciones que te hacen feliz el lunes por la mañana…

  2. Hoy es lunes. Amaneció gris plomizo y tontea con gotas que no hacen lluvia. A mi me gustan los lunes porque hoy empieza todo. Y si el lunes es especial como hoy mejor.

  3. Que si Carmen Sánchez, la caja de la ‘Pantoja’, los morrazos rojos de la foto del otro día… pero al final, detrás de toda la farándula… la señorita Alma tiene un corazón que no le cabe en el pecho por mucho que diga que es muy de odiar!!
    Bonito detalle para los Supermundanos, gran idea la del audio (aplausos) y por supuesto, superagradecimiento de un servidor por usar mi desaturada foto para ilustrar esta entrada. ;)

  4. Los supermundanos no podemos hacer más que decirte lo MUY MIEL que eres.

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