Premiar gilipolleces

Ayer mi Ausen me cogió de la mano. Pausa literaria, conmoción entre las solteronas del lugar, silencio en la sala. Y ovación.

Íbamos paseando por una céntrica calle de Valencia, y de repente, en un amago de ‘cuidao Almi que te pilla un coche’, me cogió la mano derecha. Mi corazón se paró y yo ya no vi ni al coche que me quería llevar al otro barrio ni a la madre Teresa de Calcuta que allí se apareciera. Pero su mano sí que la vi, sí. Miré de reojo y fue como si a cámara lenta la vida me regalara una segunda oportunidad de vivir aquel momento. Era una reposición. Como las que hace FDF a todas horas con La que se avecina, pues así. Como las que hacen los tertulianos deportivos viendo una y otra vez la repetición de las mejores jugadas del partido, pues así. Como la cantidad de veces que mi madre es capaz de preguntar si mi hermano cena en casa, pues así.

Así vi yo la manita de mi Ausencio aproximarse hacia la mía. Este dato no es baladí y yo no estoy malgastando de ninguna de las maneras un precioso post de este blog. Ni soñar. Este gesto sobrehumano y propio de un Hombre osado y con las cosas claras, se merece no sólo este post, sino ser portada mañana de todos los diarios del país. Porque ojito, ya no quedan hombres como mi Ausen. Y en eso estarán de acuerdo todas las féminas aquí reunidas. Y es que oiga, quien más y quien menos acaba sufriendo alrededor de los treinta la falta de madurez imperante en el sector masculino. Ese afán por las consolas, los amigotes, el fútbol y las cañitas. Por dios que ya tenemos una edad. Un poquito de compromiso y a sentar la cabeza, enfilando.

Je. Las mujeres es que somos así (de bobas). Llega un punto en el que premiamos cualquier mínimo avance en la relación, de purita purita gana que tenemos de que la cosa se afiance y vaya guay. Y vemos mariposas donde no las hay, eso también, ojo. Que acabamos por decir mamarrachadas como: “Ay que mi chico ha tenido el detalle de preguntarme qué tal estoy de mi operación a vida o muerte, qué mono, ¿verdad? Yo creo que va en serio”. Esto… vamos a ver, bonita, si tu chico ni siquiera tiene a bien preguntarte cómo te encuentras después de haber estado a punto de estirar la pata en un hospital de una operación que te ha parado la vida durante quince días, digo yo que la patada se la puedes ir pegando. Porque a veces, se nos olvida, que lo normal debería ser eso: amor a raudales, interés por tu pareja, cariño manifiesto, gestos de dulzura, mimos, empatía, esfuerzo por comprender al otro, capacidad de minimizar los problemas y garantizar, por lo menos el intento, de hacernos la vida más fácil. Y si no traen eso, que se vayan por donde han venido.

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8 Comments
  1. Me encanta cómo escribes y estoy muy de acuerdo en lo que dices! Eso sí, igual hay que encontrar un equilibrio entre un pasota inmaduro y un principe azul de Disney… que esos, por mucho que nos empeñemos, tampoco son reales! ;-))

  2. Patadita y patadaca a todo aquel que no sepa dar cariño al mundo, pijo ya, que es esto de tanto estirado… El amor no lo gasta ya nadie.

  3. Hola Almi!

    Te sigo en instagram (martamimo) desde hace un tiempo, y he de decirte antes de nada que me encantan tanto las fotografías como los textos que publicas en instagram. Me río muchísimo leyéndote, me encanta la manera en como cuentas las cosas, pues me siento en muchas ocasiones identificada! Y eso, engancha!
    Por eso, en cuanto he leído este post no he podido resistirme ha comentar! Y sí, secundo la moción! Sé que nosotras, las mujeres en muchas ocasiones pecamos de soñadoras, a veces interpretamos señales que para los hombres nunca han existido, y lo peor de todo como tu bien dices, premiamos cualquier micro gesto que venga por su parte… y eso es un ERROR. Pero…. que pasa con ellos? de verdad cuesta tanto? por que es ver que la relación tiene posibilidades para avanzar e ir viento en popa y salen corriendo como si la palabra “compromiso” fuera algo contagioso.
    Yo por el momento seguiré con la ilusión/esperanza de pensar que todavía hay hombres dispuesto a vivir, compartir y tener una relación (normalita, no pidamos mucho), y no pensar que estamos hablando de una especie en extinción.:-)
    En fin, como veo que me estoy explayando demasiado, cosa que me suele pasar…decirte que esperaré con ganas el siguiente capitulo! Tu historia con Ausencio me tiene mas enganchada!

    P.D: Enhorabuena por tu blog!

    • Jajajaja! Ay Marta por favor qué bonica eres!! :) Me ha encantado lo de tener una relación ‘normalita’… Jajajaja!! Aquí nadie se salva de rarezas y taras, pero, como diría una amiga: ‘hay taras más operativas que otras’ ;) Así que, al menos, pidamos una relación con alguien POCO tarado xD ¡Un abrazo y gracias por lo que dices! :*

  4. Ya extrañaba al bello Ausen, tan parecido a un príncipe azul… Bravo Alma!

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