Oración simple

Ayer merendé una orxata valenciana en un sitio que no era Valencia. He de decir que no me supo igual. Pero, a riesgo de parecer una purista que se viene arriba con la nostalgia, dejaré a un lado esta referencia gastronómica.

Resulta que detrás de la barra de la orxatería se debatían sendos camareros en una lucha abierta más propia de las mujeres que de los hombres. Y ojito nadie me tache de feminista, ni de machista, ni de taxista. El objeto de la discusión de los zagales era elaborar con cada punto y cada coma un mensaje de whatsapp que enviar a la enamorada de uno de los dos. No me negarán ustedes, oh amados lectores, que tamaño pajote mental es más habitual en una mente femenina que en el cerebro de un varón.

Ahí estaban los dos mozos con su polo azul marino, entre orxatas y fartons, merengada va, merengada viene, mientras el más joven le decía al barbudo: “Tío no te va a creer, no te andes por las ramas, que eso se nota mucho”. Y el de la barba recuperaba el poder del móvil y le espetaba que “no le voy a mentir, sólo le voy a regalar los oídos, que eso a las mujeres les gusta”. Si llega a clavar un ‘nano’ para cerrar esa frase, me levanto de mi silla y le estampo un beso y un abrazo.

Yo, como comprenderán, al ver que la conversación estaba tan interesante, di carpetazo a la revista que me acompañaba, y me dediqué a observar. En qué bosques nos metemos, hay que ser soplapollas. Ellos y nosotras, ojo, que aquí ya no hay división de sexos que valga. Los dos camareros estaban monísimos, entregados totalmente a la faena, absortos de todo elemento que les distrajera, concentrados en poner cada tilde, cada proposición y cada calificativo donde diera más sentido al mensaje.

Mira si llegamos a ser personajes, pensé, que nos hacemos la picha un lío para redactar una frase que a bien seguro sea mucho peor que un sencillo sujeto+verbo+predicado. Y lo dice una servidora, amante de las palabras y los juegos con las mismas. Pero me dieron ganas de decirle al barbudo pelirrojo que hiciera el favor de decirle a la chiquilla lo que siente, de una forma bien clara y sencillita, que eso nunca falla. O si no, “trae p’acá el móvil que ya lo hago yo”.

SnapchatTwitterFacebookInstagramYouTube @soylaForte

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4 Comments
  1. Me desorino toda, jajaja, te imagino allí con tus gafas de sol enorme, tus uñas bien pintadas y tomando la horchata muy digna, disimulando que tenías la antena puesta, jajajaja.

  2. somos idiotas, los análisis sintácticos para bachillerato!

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