Maravillémonos

Una servidora que es muy fans de la cultura despreocupada y baladí y a su vez es seguidora acérrima de los dominicales que hacen pareja de hecho los fines de semana con los periódicos, se hallaba el domingo pasado leyendo una columnita sobre la noble virtud de la tolerancia. En ese momento de lectura íntima y sosegada se me cruzó por delante un hombre corriendo. O sea, haciendo eso que los modernos que fingen ser anglófonos llaman ‘running’. Como yo soy “esa clase de chica” que no cree en las casualidades y piensa que todo pasa por algo, mi asociación de ideas me llevó a pensar en la nula transigencia que vengo observando de un tiempo a esta parte con las gentes a las que no nos gusta salir a correr.

Veamos: el footing, el running o el salir a correr de toda la vida, te puede gustar o no. O sea, la segunda posibilidad existe. Por el amor de dios, hay muchísimas disciplinas igual de apasionantes que correr y no es obligatorio que te fascine ser un runner. Desde este pequeño púlptito que es mi blog (o corrillo del vecindario) entono un bravo por las personas respetuosas y tolerantes que entienden que no tenemos que sucumbir todos a la moda y la tendencia. A ver si fomentamos, además del corpore sano, la mens un poquito más abierta.

Y es que, en mi humilde opinión, nos estamos haciendo tan pasionales y tan defensores de lo nuestro, que se nos está olvidando observar, escuchar, ver y admirar, al que tenemos enfrente. Porque nos enfrascamos en nuestras mierdas, en nuestras filias y nuestras fobias y hemos pasado del ‘todos’ al ‘yo’. Nos hemos quedado absortos como Narciso mirando nuestro propio ombligo sin caer en la cuenta de que, el de al lado, a lo mejor, tiene algo muy bueno que ofrecer. Vamos, que nos falta, como diría mi madre: “una buena curita de humildad”. Menos soberbia señores, menos altivez que se puede aprender hasta del que nunca lo habrías imaginado.

Una amiga me pasó el otro día un artículo sobre las ‘relaciones conscientes’. Me gustó mucho la forma con la que el autor se refería a las relaciones plenas, las relaciones entre dos personas que se consideran tan perfectas y tan enteras, que están abiertas a conocer al de enfrente. No como otra mitad, sino como un todo. Como una maravilla por descubrir. Maravillémonos pues.

 

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4 Comments
  1. Para no variar estoy de acuerdo con lo de mens un poquito más abierta, ademán del runningggg está muy de modé el spininggggg y oye que te tiene que gustar si o si , a mi me dijeron el otro día :
    – pruebalo mujer!
    – Ya lo he probado, no me gusta , me duele el culo
    – Hasta que hagas callo…
    – NO QUIERO UN CALLO EN EL CULO hostiaputaya!

    He de reconocer que una vez fui runner lerder, incluso de las que suben sus progresos a las redes , en plan mis primeros 10k en menos de una hora (lo veo y pienso 10 kilos de tortazos te mereces Noelia!!!) pero las uñas negras de los pies en verano pues no quedan nada bien, lo dejé y cuando quise volver … que pereza maja! Ahora corro a veces, muy a veces, troto, paseo… pero yo no soy runner soy Gaceler que queda claro clarete!

    un besote coleguiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

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