Lo que llevamos tiempo buscando

Hasta los 36. Se daba de tiempo hasta los 36 años. Si para entonces no había conseguido que ella abandonara todo y se fuera con él, dejaría de insistir. Todavía le quedaban tres años por delante y se aferraba a ellos como una tabla de salvación. Estaba convencido de que era la mujer de su vida y llevaba mucho esperándola. Esperando, tal y como suena. No era capaz de mirar a nadie más, porque a ella la había visto por dentro. Y la quería para él, para siempre. La total certeza y convicción con la que hablaba, a ella le hacía dudar. Él tenía muy claro -de una forma casi visionaria- que estaban hechos el uno para el otro. No en plan película de besitos como las que me gustan a mí. No. Él sabía que estaban hechos el uno para el otro igual que una bombilla está hecha para brillar. Y a veces insistía con ímpetu y a veces, sencillamente, dejaba que las cosas llegaran solas.

Anoche alguien me contó esta historia y hoy todavía sigo pensando en ella. Sigo pensando en ese joven que cada mañana se levanta sabiendo que su intuición no se equivoca y que, ocurra lo que ocurra, ella es su mujer. La suya, la que el Universo ha puesto en el mundo para hacerle feliz el resto de su vida. La que va a levantar cuando caiga y la que va a cuidar cuando enferme. Qué cuajo, ¿no? Menudos huevos los del chaval: “A mí me da lo mismo lo que tú creas, yo sé que lo nuestro va más allá de la piel”. O sea, ole. Ya pueden pasar los años que sean, que el tipo lo tiene muy claro. Lleva así más de una década. No desiste, la mira y sabe que ella es su aventura. Siente algo, lo nota. Y no va a dejar pasar la oportunidad. Sin dramas, sin movidas raras. La vida no es fácil, pero él la hace sencilla. “Te quiero, quiero que estemos juntos, no hay más”. 

No hay más, coño, claro que no. Yo le apoyo. Lo importante es lo que no se ve, lo que nos pasa y lo que hacemos con lo que nos pasa. Él ha encontrado su tesoro. Le quedan tres años para que ella le encuentre a él. A veces, lo que llevamos tiempo buscando, también nos busca a nosotros.

***

pd. Si quieres jugar conmigo a ‘Encarna y la empanadilla’, haz clic aquí. He perdido el juicio.

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1 Comments
  1. En serio si hay alguien pensado así de mi que me lo diga que yo no estoy para jugar a cosas raras XD

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