Llora, Alegría (I)

Inevitablemente su historia me recordó a uno de mis libros favoritos. Me esforcé, lo juro, por no escuchar su conversación, ya que no estaba dirigiéndose a mí y yo en ese momento debía estar trabajando como una loca. Sin embargo, hay momentos en que todo lo que tiene que llegar a ti, llega, de una forma u otra. Es como si se empeñara ¿algo o alguien? en que cierta información te sea revelada.

El caso es que, misticismos aparte, escuché a la joven rubia y pizpireta contar que “no puedo llorar, no sé qué me pasa, dice el oftalmólogo que fabrico lágrimas de mala calidad”. Obviamente con este titular, mandé a la mierda rauda y veloz lo que tenía entre manos y me dediqué a cotillear, de forma impune y descarada, la historia que la chica estaba narrando. En realidad, desde fuera ella estaba muy graciosa y angustiada a la vez. “¿Tú sabes lo que es querer llorar y que no te salga? Es que me toca llorar por dentro, y no es lo mismo, porque la rabia no sale”. A ella le asustaba que la tristeza no se le fuera si no encontraba lágrimas con las que irse de su cuerpo. Me la imaginé buscando alguna manera de causarse un dolor físico, abofeteándose al espejo tal vez, con la intención de que la ira subiera desde su estómago hasta su garganta y de ahí al lagrimal. Pero nada, tenía la mala suerte de no llorar nunca. Y se recordaba quizá a sí misma jugando de pequeña con gotitas de agua recorriendo sus mejillas y haciendo un pequeño charquito húmedo encima de la mesa.

Nunca pensé que no llorar fuera un problema. Pero claro, no llorar no es sinónimo de no sufrir. Y sobre todo, creo que lo que peor llevaba era que su conato de lágrimas fuera, para más inri, “de mala calidad”. A nadie le gusta fabricar nada de mala calidad. Todos queremos ser como muy de pura raza. Y claro, ella estaba jodida.

Llegados a este punto de su historia, yo ya me vi a mí misma haciendo exactamente lo que estoy haciendo ahora, como lo estoy haciendo y donde lo estoy haciendo, y mi subconsciente viajó al momento en el que, hará unos cinco años, alguien consiguió para mí uno de los libros más bonitos que he leído jamás.

(Continuará…)

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2 Comments
  1. Es que cuando te dicen “tienes lágrimas de mala calidad” te acuerdas de los ancestros de quien tiene delante, que te lo suelta con una sonrisa y a continuación te ofrece un arsenal de lágrimas artificiales y líquido de lentillas especial para ojos secos. Seca tienes el alma y la empatía, decirme eso sin anestesia…

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