Ligeros de cascos

Qué soltura, pardiez. Qué ligereza de cascos. Será la edad, supongo. Serán las hormonas, supongo. Será que yo me he hecho mayor. Una carca, supongo. Ay dios. ¿Sí? ¿Soy yo? ¿O son ellos?

Resulta que ha empezado Gran Hermano y en cuatro días los (benditos) guionistas ya se empeñan en que la audiencia vea brotes verdes y tiernos de parejitas púberes y de jolgorio facilón. Yo ya no sé si es cosa de guión o son los propios concursantes quienes, bien avenidos y un poco ebrios por las fiestas que se montan en Guadalix semana sí, semana también, fomentan ese ambiente eróticosentimentaloide que abunda en cada rincón de esa casa que tantos ojos tiene. Cuatro días, insisto. Cuatro días han bastado para que se digan unos a otros: “te quiero muchísimo” y se manoseen desde la sien hasta el dedo meñique del pie. (Sin ser, obviamente, estas dos partes del cuerpo las que más interés suscitan entre los veinteañeros de Gran Hermano). Joder, si ya uso hasta la palabra “veinteañero”. ¿Pero yo quién soy? ¿Mi abuela? Cualquier día me levanto y estoy haciendo aerobic a pie de playa en Benidorm. En fin, tampoco me lo iba a pasar tan mal, dicho sea de paso.

Pero volvamos al programa que hace las delicias de todos los fans de la Milá y a ese ‘experimento sociológico’ que tantas pasiones y encontronazos despierta. Decía unas líneas más arriba que los jóvenzuelos están muy sueltos y muy alegres de conocerse. Permítanme que me sorprenda, estimada audiencia. Es que yo no me imagino diciéndole a una persona que conozco de hace cuarenta y ocho horas: “eres muy importante para mí, no lo olvides nunca”. ¡¡¡Pero qué dices, chalao!!!

Es evidente que ahí no tienen otra cosa que hacer que retozar entre las sábanas (por dios que alguien me confirme que las cambian una o dos veces a la semana). Y claro, entre tantas horas que tiene el día y ansiosos de producir vídeos y material para las mil horas semanales que dedica la pantalla amiga al programa de Endemol, enseguida vienen las cosquillas en las manos y los masajes en las cervicales. Que yo seré una pardilla, pero a mí tan fácilmente no me dan esos masajes, qué quieres que te diga.

Joder, si ya veo que al final el problema va a ser mío. Veo que al final tendré que ir por ahí sacando la lengua en plan mujer fatal y desabrocharme un botón de la camisa para enseñar canalillo. No, si al final mi madre tendrá razón y tenemos que enseñar ahora “que luego no podréis”.

 

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1 Comments
  1. NO PUEDO ESTAR MÁS DE ACUERDO!!! NO PUEDO!!! Siempre he dicho que no entiendo como se conocen de 48h y se dicen te quiero, se tocan y se dejan tocar y son tan importantes, por mucho q se magnifique todo… a mi no me quieras, ni me toques tan pronto porque eso es farrrrserio!
    Yo veo GH porque adoro a Merceditas, la adoro, no puedo más que ser su fan , me estallo de risa con ella, este año por motivos que tienen que ver con el vino (beber mucho vino que estamos de San Mateo ) no lo estoy siguiendo pero ya me reengancharé! y ahora voy a ver si hidrato que tengo a los niños muy llorones y me quiero morir! muak

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