Ley Seca

“Que se va con los amigos, dice. Pues sí señor. Es lo que me faltaba por oír”.

Ausencio y yo ayer tuvimos nuestra primera discusión. Todo son primeras veces con él y aunque haya cosas buenas o menos buenas, sólo con hablar de ‘nosotros’ ya me resuenan campanas de boda y veo por el rabillo del ojo a mi otro yo preparando su ramo de novia y su vestido de Jesús Peiró.

Pero no, Almi no te descentres, que ayer Ausen se lo montó muy mal. Resulta que le hablé del Congreso al que asistiré el próximo fin de semana. Como buena mujer, no digo ni hago nada sin intención-de. Las mujeres queremos conseguir algo, siempre. Y esta vez no iba a ser diferente. Como es de suponer, la arriba firmante deseaba más que la paz en el mundo, que su recientemente estrenado Hombre del Año, estuviera rabiando de ganas por ir y verla y acompañarla y apoyarla el fin de semana del Congreso. Ja.

Cuál fue mi cara al descubrir, oh, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, que mi queridísimo novio (es mi novio, aunque le joda) había planeado una dirty party, hard party justo el sábado que aquí una servidora estaba como congresista superimportante. Se me quedó el cuerpo de pasta de boniato. La cara como la del Grito de Munch. Y la cantidad de bichos e improperios que solté por la boca aún fueron pocos. Pero vamos a ver, ¿esto qué es? Mi otro yo se puso el cinturón de karateka y se preparó para iniciar lo que podríamos llamar la “Guerra de los dos días”. Porque esto no iba a quedar así. Por mucho que Ausen, como buen hombre, prefiriese ser parco en palabras y no se bajara del burro así lo matara. Que a mí qué más me daba, si total, yo iba a estar a 300 kilómetros de casa y que oye, que también él tiene derecho a salir.

Pero vamos a ver, tarugo, que no se trata de que no salgas, ¿pero justo este finde? Cuando Almi está dale que te pego como si fuera Steve Jobs en la conferencia de Stanford, ¿no? Si es que soy retrasada, más boba yo que me imaginaba que estaría ahí animando y dándolo todo por su Señora. Ausencio, hijo, cuando leas esto a ver si te queda claro. No lo pongo entre líneas para que no quepa lugar a dudas: no es que no quiera que salgas, es que quiero apetecerte más yo, que este día era importante, vida mía.

Desde luego… una no puede esperar a que venga el otro y la haga feliz. O te pones tú la sonrisa cada mañana, o nadie va a sonreír por ti. Y este Ausencio se queda a pan y agua mínimo un mes. Ley seca. Como que me llamo Almi.

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4 Comments
  1. Bravo Almi!!! Si es que son la leche…hay que dárselo todo machacadito (y ni por esas). Ánimo en el congreso guapa!

  2. Leo la “reprimenda” y el “vida mia” y no puedo evitar poner la voz de la madre de Manolito Gafotas. Ese vida mia es asi! Y x cierto al congreso vas sola pero no estés ausente, tu a petarlo tronki!

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