La señora del fular

Sé que muchas de mis publicaciones empiezan así, pero no puedo evitarlo. “Vengo del gimnasio y…”. Pardiez, es que mi gimnasio da para mucha lírica. Quizá no sería el escenario ideal para una novela de Isabel Allende y su realismo mágico, pero fijo que Reverte (aka Dios)  sí que le sacaba una columnita. Pues bien, va por usted, Maestro.

Vengo del gimnasio y en la bici de mi derecha había una señora de unos sesenta y pico años que ha hecho toda la puta clase de spinning con un fular de flecos en el cuello. El fular, que bien podría ponerse para ir a tomar una caña por ahí a las ocho de la tarde, la buena mujer ha decidido que el momento idóneo para lucirlo, era la clase de spinning. Ataviada con el fular de flecos color malva más unos pendientes que le tropezaban con sendos hombros y (esta parte me chifla) un maquillaje de noche que podría llevar la Preysler para acudir a las fiestas en casa del embajador a comer Ferrero Rocher a dos carrillos.

En fin, un cuadro. Un cuadro, eso es lo que tenía yo a mi derecha. La señora es pequeñita, lleva un moño y un flequillo ladeado y se la pela todo, como ya habrán adivinado los más avispados del lugar. Llega al gimnasio con una maleta de ruedas (?), que yo al principio pensaba: ‘joder sí que viaja esta mujer, que va siempre con la trolley’. Pero ya tengo asumido que no es que baje del AVE cada vez y venga derechita al gimnasio, es que ahí se mete lo que viene siendo la toalla sudada y las mallas una vez acaba la clase.

La señora en cuestión llega siempre tarde. Entra con retraso y con sus mini pies va taconeando entre las bicis. Elige una, la reserva con su botella de Solán de Cabras y se va al vestuario a cambiarse. Allí se repasa el pintalabios (supongo), se atusa el pelo (supongo) y se abriga bien con el fular malva, no sea que después de pedalear 52 minutos con una resistencia como si subiera el Teide, le coja un poquito de frío en la garganta.

De verdad, Allende, no sabes lo que te pierdes con mi gimnasio. Menudo filón.

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6 Comments
  1. Se me enamora el alma cada vez que te leo (y me desorino de risa también).
    El gimnasio es mucha tralla, creo que podrían escribir un libro sobre los especímenes que los habitan a veces… A tu señora del fular le vendría bien conocer a la mía de la chaquetita de punto y los mocasines, creo que se entenderían bien jajaja

    No dejes de escribir ni de captar momentos que me alegras la vida y el Instagram :D
    Un besiño Almi!

  2. Me parto con la maleta jajajajajaja el que yo frecuento también tiene una señora muy así, que hasta aquaerobic va maquilladisima y sus chanclas de piscina con tacón, un show de gente!

  3. Supe hace muy poco que tenías un blog!!! Es genial leerte! Me he reído tanto… Que maravilla leerte aquí y en Instagram! Brillante Alma!!! Un besito

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