Infortunios

No falla. Es querer grabar un audio y ya puedo tener todas las precauciones del mundo, que van a ser pocas. Aquel fenómeno más paranormal que se te ocurra, es el que va a acabar sucediendo en cuanto me enchufe los cascos. Seh, así soy yo. Una tipa con suerte. Hay quien nace con estrella y hay quien nace estrellado.

¿Tú también te sientes así de afortunada? ¿Te baja la regla justo el fin de semana que tienes noche romántica? ¿Sales de la peluquería con un alisado japonés y te cae encima una tromba de agua que te dan ganas de juntar una pareja de cada especie animal? ¿El día que tienes que reunirte con tu jefe, se le ha muerto el gato y ‘no está de humor’? Bienvenida al club. La desgracia nos persigue, qué le vamos a hacer. Y si además, tienes un programita de radio, todo esto es lo que te puede pasar en cuanto cuando aprietes el botón de REC:

  1. Que el ambientador decida ‘escupir’ perfume en ese preciso instante. — Soy una loca de los ambientadores y tengo uno por cada metro cuadrado aproximadamente. Pues siempre (sieeeempre) se me olvida apagarlo cuando voy a grabar. ¡Cuántos audios he tenido que repetir porque se escucha de fondo el ‘pssss’ del AirWick!
  2. Que pase el camión de la basura. — Un día invito a subir a los basureros. Lo juro. Les creo una sección y todo si hace falta. Fijo que tienen algo interesante que contar. Igual su vida es apasionante, quién sabe. Joder es que grabo por la noche cuando hay más silencio… y nunca me acuerdo de que toca vaciar el contenedor del vidrio.
  3. Que te entre un ataque de tos como si fumaras dos paquetes de Ducados al día. — Sin comerlo ni beberlo tengo la voz de Mila Ximénez. Y claro, mi sexapeal se va al garete porque no soy una colaboradora de Sálvame, sino una reputada locutora de radio, por supuesto.
  4. Que te llame tu madre. — Ay bendita mía, siempre acaba apareciendo. No he vivido días suficientes para contabilizar las veces que me ha llamado mientras yo grababa un audio. Oye y no le entra pudor ni nada ¿eh? Ella empieza su historia y dale que te pego hasta que no termina su intervención. Coge carrerilla con su monólogo y tú ya te apañas con lo que estabas haciendo.
  5. Que una jauría de perros ladre y aúlle con todas sus fuerzas. — En ese momento en el que decides grabar un audio, tu calle es un callejón del Bronx y una jauría de perros endemoniados ladran babeando mientras persiguen a unos malos. No falla.
  6. Que tu vecina inglesa llame al timbre por error. — A ver, british girl, llevas one year en esa house, ¿cómo fuckin todavía te equivocas de timbre? Mí no entender.
  7. Que de repente: “El Mac entrará en modo reposo dentro de un minuto”. — ¡Mierda, mierda, mierda y no he guardado!
  8. Que la pareja del piso de al lado decida que “hoy toca”. — Gracias, quería grabar un audio, no una película porno.
  9. Que la nevera y la cisterna decidan hacer ‘sus cosas’ en ese momento. — ¿Pero qué ruidos son esos? Es que no entiendo porqué de repente los electrodomésticos cambian de estado y hacen sus cosillas. No lo entiendo, de verdad.
  10. Que seas retrasada profunda y no estés grabando. — Fiesta ¬¬

 

***

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3 Comments
  1. muy bien Almi, entiendo que te enfade lo del camión, la vecina guiri o incluso lo de la llamada de mamá pero por lo de los vecinos no te enfades mujer!!! aplaude, para ser que la gente aun hace eso, es importante recordar que hay luz al final del tunel.
    Eso si, lo de no dar a REC… si estás a por uvas…

  2. O que coloques mal el micro, te lo acerques mucho a la nariz…y parezca que quien habla es prima de Darth Vader.

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