Esas Señoras del gym

Sólo Ella podía presentarse con semejante atuendo en la clase de zumba. Ella, la señora del fular, atacaba de nuevo. Me explicaron que era la primera vez que se daba zumba en el gimnasio y estaban todas las señoras deseando probar “a ver qué tal se nos da”. Después lo entendí todo: mi pequeña gran protagonista del fular se había vestido de esa guisa para bailar como si fuera J.Lo moviéndole el culo (culazo) a su ex marido Marc Anthony.
Resulta que la buena mujer acudió ataviada -lo juro- con un vaporoso salto de cama de satén color plata. Yo estaba en la taquilla de su lado derecho viendo cómo se sujetaba el flequillo con ganchos de clic y no daba crédito. Los ojos se me salían de las cuencas. “Se ha plantao un salto de cama y se ha quedao tan feliz la tía”. Por un momento dudé si seguir con la panorámica vertical y continuar mirando hacia abajo, porque no sabía si era peor encontrar que había completado su outfit con unas bailarinas… o con unas deportivas. Y sí, fue lo segundo. Al picardías color luna llena le calzó las zapatillas más bastas que he visto en mi vida, dignas de un jugador de baloncesto callejero de Una historia del Bronx.

Y es que esas Señoras del gym se merecen este tipo de licencias. Ya he comentado alguna vez lo mucho que me seducen las personas que hacen lo que les sale del mismísimo, máxime cuando han alcanzado una edad y les importa todo lo que viene siendo un pimiento. Yo ahora soy muy fan de juntarme en el vestuario con mis coleguis de 42 y 52, que me tratan como si fuera su hija y me miman un montón. Porque además se echan colonia y desodorante entre clase y clase y huelen siempre bien, sólo ellas, “mis Señoras”, son capaces de estar haciendo flexiones (apoyando las rodillas, no nos vengamos arriba) y parar a revisar si las uñas de las manos están en condiciones o hay que pasar una manicura urgente. En ocasiones se oye, entre sentadilla y sentadilla, un: “uy, llevo las uñas por hacer” y oiga, no pasa nada, porque son las dueñas del gimnasio y cuidadito aquel que se meta con ellas. Tienen patente de corso para ponerse de cháchara cuando la monitora dice algo así como: “coged siempre las pelotas más grandes” y todas se miran coquetas y cruzan risitas por lo bajini. Tienen patente de corso, como decía, para hacer callar a Lily, la monitora cubana con el culo más duro del mundo, cuando las insta a almorzar pavo y un Actimel, porque ellas dicen que “de la cervecita y las papitas no nos vamos a quitar”, que a ver si nos hemos pensado que ellas tienen que desfilar en Cibeles, y que, aunque “mi marido me lo ha notao ¿eh?, que dice que tengo menos celulitis”, ellas con ir un ratito cada día y “tonificar un poco”, ya tienen más que suficiente.

Y yo digo que sí, que son Mujeres diez hagan lo que hagan, porque bastante es aguantar a unos hijos, a unos maridos y a unas familias que pesan más que las mancuernas y que ellas tienen el cielo ganado aunque utilicen la talla 46. Y si quieren salirse antes de clase porque tienen que lavarse el pelo “y todo”, pues se salen.
Sobre todo María, la Señora que más aguante tiene arriba de una bici, que ríete tú de Perico Delgado y Contador en su época, que ríete de Induráin, y que ríete de cualquier otro que ya no me sé más nombres. María les deja a todos a la altura del betún. Y ella se permite decirme, si lo considera oportuno, que tengo la bici muy bajita y que así me voy a fastidiar las rodillas. Y me hace levantar en medio de la clase, como si fuera ella mi madre y yo su hija mongolita, para ajustarme el sillín hasta que casi me está penetrando como si fuera el pene más erecto del mundo. Pero María es genio y figura y tú no le lleves la contraria porque no le sigues el ritmo ni en sueños, y eso que ella si quiere entra más tarde a la clase, porque trae la bolsa de plátanos que acaba de comprar y se la deja a la de recepción para que se los guarde “porque en la taquilla se pochan”.

A mí es que estas cosas me fascinan.

Gafas: Meller

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8 Comments
  1. Fans tuya ya ya ya! y de María también!
    Qué prosa tienes, hija. Ole tú.
    Enhorabuena

  2. necesito , y digo NECESITO más descripciones de tu gimnasio, esa fauna , esa clase, ese no se qué que no se como llamar, esas señoras que se “despendolan” en el gym y sacan su parte más divertida, su adolescente, se desinhiben, esas mujeres que disfrutan de su tiempo, de su cuerpo, de sus ratitos … ESAS!!! yo quiero ser como esas , pero sin zapatillas hortera.
    Tanto lo necesito que dejé el crossfit lleno de mazaditos (tetes en tu tierra) para pasarme al Gap en la hora de las señoronas, me dan mejores ratos!

    • Amiga Noe, los cicladitos (tetes) también son una especie a analizar. Pueden darnos muy buenos momentos. Sin embargo, tienes toda la razón cuando dices que las Señoras del gym dan otro color a las clases de loquesea ;) ¡Feliz puesta a punto!

  3. Te descubro este domingo, a través de instagram…entro en tu web y volià…aquí estás tú!!!! Que alma tienes Dios, que arte, que gracia, que risas. Me has alegrado el domingo!!!! Tienes mucho ingenio, qué ilusión descubrirte. Quiero mássssss. A partir de hoy ya tienes una nueva “fan”.
    No sé si tu arte y verborrea te llevarán al estrellato pero me río yo de much@s escritor@s. Qué arcoiris de pluma!!! Enhorabuena.
    Ah, casi se me olvida, por lo que he leído y veo que te gusta…MERCI como decimos por aquí.

    Mila

  4. Mi madre me está mirando con cara de “Pobrecita, la hemos perdido” pero es que me estoy revolcando en el suelo de la risa jjajajajaja ¡Que grande eres!

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