Enseñanzas

Hoy me ha dado mi amiga Ana el titulo del post. Yo lo habría llamado ‘La mierda las Redes Sociales’, pero su opción queda más protocolaria y me ha convencido finalmente. Resulta que llevo tiempo pensando que estamos volviéndonos un poco (muy) locos con esto de las nuevas tecnologías. Estamos extrapolando tanto nuestra vida 2.0 a la vida real, a la analógica, que se nos ha ido la pinza por completo. La falsa popularidad -en muchos casos infundada- que han adquirido ciertas personas en la vida virtual (o sus personajes) ha acabado por convertir aplicaciones tan simples, sencillas y divertidas como Instagram (cuyo objetivo inicial era hacer una foto-compartirla-fin) en un cúmulo de estrategias, técnicas enrevesadas de marketing y, lo que es peor y más grave, una pugna absoluta por calmar egos de muchos pobres de espíritu. Ojo, digo esto sabiendo que yo no estoy (¡nadie!) libre de pecado y por ello utilizo constantemente la primera persona del plural, porque yo también me meto en el saco.

Pero, en mi opinión, nos hemos agilipollado mucho con esto de las Redes. De verdad que sí. La batalla pública y confesa que libran algunos titanes por ver quién es superior a quién, me sorbe el seso hasta tal punto que cada vez tengo una lucha mayor conmigo misma para provocar forzosamente ratos libres de mi día a día en los que abandono toda conexión cibernética. Joder y qué difícil es. A veces soy Neo, intentando salir de Matrix. Y otras veces soy Alicia, asombrada mientras come galletas y persigue a un conejo blanco que tiene mucha prisa.

Mi amiga Ana me decía (retomo) que quizá deberíamos aprender del bebé de una amiga suya. Este bebé tiene diez meses, ya ‘come solito’ y se mantiene sentado feliz en su trona mientras guarrea con la comida todo lo que puede y más. Cuando le viene en gana coge el yogur y se lo restriega por la cara. Total, luego se limpia y ya está. Ostia qué sencillo parece. Y mientras nosotros cabreándonos si alguien no contesta un whatsapp (¡y lo ha leído!) o haciéndonos pajas mentales cuando Fulanito o Menganita no nos sigue en Twitter o nos elimina de Facebook. Por dios bendito, ¿esa persona te quiere y se toma cervezas contigo? Pues ya está. ¿No será más importante eso? Creo que el bebé de la amiga de mi amiga nos mira con los ojos en blanco y sigue jugando con su yogur. Dice que estamos locos. Y yo creo que un poco de razón sí que tiene.

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4 Comments
  1. Tu amiga Ana creo que debe ser una persona magnífica, perspicaz, con una fabulosa inteligencia y un saber estar de aquella manera. Te quiero más. No ‘más…’, sino más en plan cantidad.

  2. No te dejes engañar por los bebés, ellos también tienen un plan secreto ¡y se enfadan por nimiedades como que se te olvide darles una comida! Bromas aparte, a mí a veces me cuesta separar el mundo de las redes sociales de la realidad y me han montado broncas también por esto. ¿Lo mejor? Relajarse y pensar que si te han hecho unfollow es por ese bug de Twitter. ¿A ti no te han dado esa excusa? Es la mejor del mundo :D

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