(des)Encuentros

“Los pasajeros que tengan el coche alquilado con la compañía Alquilacar, pueden recoger su vehículo en el Punto de Encuentro”. Y ahí estábamos. Los tres sentados, con más sueño que un tonto, esperando que un trabajador de la empresa de turno nos trajera un coche con el que movernos por la isla. Acabábamos de llegar a Menorca, habíamos madrugado tanto que ya no sabía si era ayer o era hoy y la mente se me iba más que de costumbre.

Me puse a pensar, ya ves, que ojalá un Punto de Encuentro en la vida real. O sea, un Punto de Encuentro contigo mismo. Un lugar donde acudir cuando te has perdido, para encontrarte. Llegas, coges turno, te sientas, meditas un poco y con mayor o menor tino, resulta que te encuentras. Y es que hay que ver lo que cuesta encontrarse, pardiez. Me pregunto si es que nacemos perdidos o qué pasa. En qué momento exacto uno va y pierde las riendas de su vida de tal forma que luego hay que montar un cisma espiritual para encontrarte. Y de quererte una vez te has encontrado ya ni hablamos. Qué complicado todo, ¿no?

Mientras el sol me pegaba en la cara y sacaba las gafas del bolso quejándome por el calor que estaba pasando cuando aún no eran ni las siete de la mañana, seguía yo divagando acerca del Punto de Encuentro. Porque me pareció bastante buen nombre para un programa familiar y amable presentado por Nieves Herrero o Jorgeja. Pero luego pensé que Jorgeja mejor que no, porque el pobre ya hace muchas horas en directo y es lo que le faltaba. Además se está forrando, el tío, y quizá hay que dejar paso a otras caras y repartir el pastel. “Jesús Hermida lo habría hecho genial en sus tiempos mozos”, pensé.

Ya veía hasta el decorado. Un plató no muy grande, rollo íntimo, con sofases enfrentados. De un lado, los que opinan blanco. Del otro, los que opinan negro. Y en medio Hermida pegando cabezazos. Y así, entre seseos y frases alargadas, los dos bandos iban a llegar a un Punto de Encuentro, a un lugar común en el que entenderse y donde las diferencias fueran cada vez más pequeñas. Un sitio donde dar el brazo a torcer, aunque fuera por la presión mediática y por estar en directo en prime time, por mucho que luego, al salir de ahí, cada uno en su casa siguiera tirándose los trastos a la cabeza. Y esto, sin haberlo planeado, me llevaba a idear otro programa: Punto de (des)Encuentro. Dos horas de broncas amarillas y programadas, berridos varios, amplio catálogo de insultos y múltiples menciones a los muertos del bando contrario. Espacio presentado por Kiko Hernández con la colaboración del juez de Primera Ley. 

Y aquí, afortunadamente, llegó nuestro coche de alquiler.

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4 Comments
  1. Gran reflexión la tuya Almi, me resulta triste ver como es todo tan así, que guste tanto el morbo!
    Por cierto, me rechifla el video que subiste el otro día a IG! Me gustaría mucho poder estar en Mowo para verte! Mucha suerte guapa :D

  2. Quiero recibir un mail con cada nuevo post!!! POR FAVORRRRR

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