Decálogo para no fallar

Somos fáciles, joder. No es tan complicado meterse en nuestra cabeza y desencriptar cómo pensamos. Acabemos con el mito de que “no hay quien nos entienda”, porque sí hay manera de comprendernos. Nos parecemos mucho, diría que casi casi “todas somos iguales” y, afirmativo, todas queremos ser diferentes. He aquí un decálogo para no fallar dedicado a mentes masculinas al borde de un ataque de nervios.

  1. No la des por sentado. Nos revienta que creáis que comemos de la palma de vuestra mano. Ella no te quiere más que tú a ella, así que deja de ser tan engreído. Es tremendamente incómodo observar cómo un hombre hace y deshace a su antojo sabiéndose ganador del duelo. Vale, quizá que no paremos de llamar y mandar corazones nos deja un poco a la altura del betún, pero ojito, que toda mujer sufre una transformación y digievoluciona de repente para convertirse en el ser más digno del planeta. Y con ‘digno’ me refiero a que ella se pone a sí misma antes que a ti. Este momento es de no retorno. Cuando empezamos a querernos, vosotros empezáis a lamer culos.
  2. Díselo. Siempre. Todo. Por el amor del cielo: COMUNICACIÓN. Basta ya de jugar a las adivinanzas. No nos parece divertido que creáis que tenemos una bola de cristal y cada día una bruja buena nos comenta vuestro estado anímico. Si has estado más serio por algo, dile porqué. Si no, se va a rayar. Si de repente eres el ser más adorable y cariñoso que ha habido en la faz de la tierra, dile porqué. Si no, se va a rayar. Si llegas tarde, dile porqué. Si no, se va a rayar. Si estás cansado y te apetece estar solo, dile porqué. Si no, juntará a sus dos mejores amigas y harán un akelarre contra ti y toda tu estirpe pinchándote alfileres en un muñequito vudú.
  3. El móvil a la vista. Permanentemente. Que no es que seamos desconfiadas, es sólo que, bueno, caray, si no tienes nada que ocultar… deja de escribir cuando vas al baño y de ocultar la pantalla cuando miras Facebook. Quebrantar esta norma puede suponer tarjeta roja y expulsión. Posiblemente tres partidos sin mojar. Sin jugar, perdón.
  4. Si no vas a querer nada, no marees. Siguiendo con el símil futbolístico, para que se me entienda bien, añadiré en este punto que el tiki taka de los jugones, nos toca los ovarios. El peloteo, las pachangas, los toques, los pases. Vamos que no estés mareando la perdiz si después vas a venir con el cuento de: “ay yo es que no quiero nada serio”. Mira chato, no lo quieras todo. Risitas y jijijaja sí, pero responsabilidades no, ¿verdad? A marear a tu casa. Si no te vas a comer la sopa, no la calientes. Y deja que se la coma otro.
  5. No pasa nada porque tengas amigas. Bueno, tampoco nos vengamos arriba. Amigas así de lejos sí que se pueden tener. De las que saludas a tres metros con un levantamiento de ceja y ya está. Joder, que no somos tan intransigentes.
  6. No pasa nada porque salgas con tus amigos. Bueno, tampoco nos vengamos arriba. Si las novias también van, todo irá de maravilla.
  7. No nos interesa ver fotos de tu ex novia. Y menos si era más flaca que nosotras. Obvia información. No nos interesa (¡de verdad, no!) si te llevabas bien con su familia o si viajaste a tal o cual sitio. Un poquito de respeto, por favor.
  8. Trabajas mucho, mi vida. Que sí, que el trabajo dignifica. Y que ‘sólo es trabajo’. Pero a ver si estamos en lo que estamos que el día tiene 24 horas: ocho para trabajar, ocho para dormir y ocho para vivir. No veo yo la necesidad de que uno mire más la pantalla del Mac que mi cara bonita. Vamos, digo ¿eh?
  9. Los detalles, a menudo. Y no es que ella pretenda cambiarte, es que se está entregando al 100% y tú estás a por uvas. Llámala, déjale una notita, sorpréndela con un jersey, id a cenar… grandes clásicos que nunca fallan. Piensa en Arturo Fernández, Julio Iglesias o Miguel Bosé. ¿Qué harían esos grandes truhanes para llevarse al catre a tu chica? Bueno Bosé igual se iba de tiendas con ella. Pero valga el ejemplo: llévala de tiendas.
  10. No somos tu madre, ni tu maestra, ni tu psicóloga. Los queremos educaditos de casa. Ya tenemos una edad para saber limpiar, haber curado nuestras taritas infantiles y haber desbloqueado los posibles bloqueos emocionales anteriores. Todo el mundo tiene mochilas adquiridas, pero oiga, tratamos de liberarnos de ellas. No la vengas con el “yo es que soy así”, porque entonces “yo soy asá”, y no avanzamos y empieza la conversación de besugos. Preferimos dar premios que limosna y estamos hasta las narices de criar novios que no son nuestros hijos, educar hombres que no son niños y curar desequilibrios que no son nuestros. Habilidades sociales lo llaman. Quédate con el nombre.

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10 Comments
  1. Amén hermana!

    Qué buena eres!

  2. Me has alegrado la tarde. Que lo sepas. Un beso

  3. Nunca he tenido novio ni entra en mis planes a corto plazo tenerlo, pero cuando me lo plantee, le daré este decálogo pa que se lo aprenda antes que ná.
    Bravo otra vez, señorita Forte. Que chachi que eres!! :)

  4. Ay lo que me he reído! Sobre todo en el punto número 10, más razón que un santo!! Me encanta como escribes!!!

  5. Si no, juntará a sus dos mejores amigas y harán un akelarre contra ti y toda tu estirpe pinchándote alfileres en un muñequito vudú.
    Quebrantar esta norma puede suponer tarjeta roja y expulsión. Posiblemente tres partidos sin mojar. Sin jugar, perdón.
    Si no te vas a comer la sopa, no la calientes. Y deja que se la coma otro.
    jajjajajaj GRANDE todo el post, pero estas 3 frases son sentencias muy muy muy reales, como la vida misma!!!! jajajaj Cada día te superas y muvho :)

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