Ausencio (y III)

Con el subidón de autoestima que llevaba al ver que mi Hombre no se separaba de mí en toda la noche, decidí lanzarme a la piscina, a ver qué pasaba. Si es que soy una inconsciente, ahí, jugándomela a tope, viviendo al límite, sin paracaídas… Pero a ver oiga señora, que ya tenemos una edad… tampoco vamos a esperar a que vengan y nos traigan las flores, digo yo. “Con el tiempo una aprende a plantar su propio jardín, en lugar de esperar a que le regalen las flores”. Pues eso, a por el jardín que fui.

Y le pedí el número. Casi que no hizo falta contarle mucho de mi vida porque mi amiga (aka la Celestina) ya había hecho una labor de documentación y hemeroteca y había informado al maromo de mi vida y milagros. Igual tampoco es necesario contar tanto, porque aquí el amigo sabía más de mí que mi esteticien, que me depila y me ve cosas que nadie debería ver. Pero bueno, el caso es que Ausencio estaba loco conmigo y yo con él y a mí sólo me faltaba Isabel Gemio bajando las escaleras de ‘Sorpresa sorpresa’ con una rosa para desearme lo mejor en la vida. Eso o Juan y Medio cantando el ‘Inocente inocente’ desvelando la cámara oculta y llamándome pringada delante de toda España.

Afortunadamente no había gato encerrado y Ausencio y yo pasamos una bonita velada a la luz de la luna hablando de lo humano y lo divino. A estas alturas de la película yo ya iba un poco como la mala de las Grecas pero nada importaba porque allí estaba Él, mi Hombre, mi Romeo, mi Cristian Grey, mi Amador Mohedano. Vamos que me tenía que llevar a casa porque servidora no iba a coger el coche ni muerta.

Y así empezó todo, con una cena -de mierda- a la que no quería ir -como siempre-.

Ay Ausencio, cómo te has hecho de rogar. Ha sido una larga espera la que he sufrido hasta que has aparecido en mi vida. ¡Vamos a compartir tantos episodios! Algunos tendrán algo de verdad, otros serán más de literatura que de carne y hueso… Pero va a ser maravilloso. De momento ya tenemos ‘nuestra canción’. Aquella noche sonaba It’s not unusal de Tom Jones mientras entrabas por la puerta. Después vino la Carrá, pero esa historia ya la contaremos otro día.

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7 Comments
  1. Ains que se queda, que se queda con nosotros… V I V A-V I V A…

  2. Como tenemos más de una hora de camino en coche, le estoy leyendo a mi maridín tus historias de Ausencio, y ya me esta pidiendo la parte IV. En serio Almi, escribe un libro. ERES MUY BUENA :-)

  3. oh almi! que emoción! un novio!

  4. jajajajajaja
    juro que abrí el enlace con miedo a encontrarme con algo que no fuera esto.
    oeoeoee

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