Ausencio (I)

El otro día conocí a un chico. Ausencio, se llama. Yo tenía una cena de esas con tanta gente como pocas ganas tienes de acudir. Pero no podía dar un ‘no’, porque habían insistido tanto en que fuera, que al final vas sólo para que la gente se calle. El caso es que el sarao no estuvo mal. Sólo quise suicidarme en tres ocasiones, lo que quiere decir que, comparado con otras veces, aquel evento no me supuso mucho esfuerzo. He llegado a querer huir de una cena al minuto dos de estar allí. Así que esta vez no se nos dio mal la noche.

Ausencio apareció como aparece el mariquita mejor amigo de Juls (Julia Roberts) en La boda de mi Mejor Amigo. Apareció ‘de entre la multitud, radiante de carisma’. Yo le miré con mi mejor cara de asco, esa cara que una pone cuando lleva odiando profundamente a todo su alrededor desde hace hora y media. Pero tuve que cambiar la mueca al ver a semejante especie en peligro de extinción, por aquello de que no me pillara torciendo el morro, nada más conocerme. Soy quejica, pero lo intento disimular la primera semana de la relación.

Todavía no me lo habían presentado y ya estaba yo mandando el whatsapp obligatorio a mi Mejor Amigo (sí, como el mariquita de Juls, pero sin ser yo la novia de América). El zagalito tenía pinta de ser más mayor de lo que aparentaba, así que empezábamos bien. A esta edad, una ya se ha hartado de tonterías de niñitos y lo que quiere es alguien normal. “Seamos normales, por favor”, me recordaba mi voz interna. Yo no le pido nada más a la vida. Una persona normal, sin taras, sencilla, que dedique ocho horas a trabajar, ocho a dormir y ocho a vivir. No tiene más misterio. Matemática pura.

En fin, conseguí apañármelas para iniciar esos cruces de miradas que a una ya le vienen diciendo si ha habido impacto o mejor me quito el tacón y me voy. “Ya me estás diciendo quién es ese que acaba de entrar”, amenacé a la anfitriona organizadora de la cena. “Sabía que te iba a gustar, es tu estilo total”.

Cuando alguien dice “es tu estilo total”, tiembla. Pueden conocerte mucho o pueden joderte la vida presentándote a un hombre absolutamente contrario a lo que a ti te gusta. Es entonces cuando te preguntas: “¿de verdad mi amiga desea para mí a semejante maromo? ¿es esto lo mejor que puede ofrecerme? ¿por qué no me quiere? ¿por qué es mi amiga? ¿por qué no la mato?”.

Continuará.

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6 Comments
  1. Jajaja, me encanta lo de la cara de asco, es de lo que mejor se me da

  2. “Una persona normal, sin taras, sencilla, que dedique ocho horas a trabajar, ocho a dormir y ocho a vivir. No tiene más misterio. Matemática pura.”
    Cómo me ha/s gustado!!

    Estoy leyendo tus posts desordenados, te das cuenta, verdad? Creo que lo hago según la foto que veo. Eso es malo, doctor?

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