Amarillos

No sé si me la encontré yo a Ella o fue Ella quien me encontró a mí. Da igual. El caso es que la vida nos puso bien juntitas justo en el momento oportuno, para que me ayudara como pocas personas lo han hecho. Recuerdo que mi existencia en ese entonces era un vertiginoso caos, un puto desastre emocional y familiar, un punto de inflexión vital de esos que o te lo comes, o se te come. Y Ella apareció, como diría Espinosa, “muy amarilla”, como de la nada, perfecta para amueblarme la cabeza (pero sobre todo el alma) y dispuesta a enseñarme mucho desinteresadamente, porque a generosa no la gana nadie. Yo llegaba por la mañana adonde estaba Ella y le vomitaba mis demonios internos, creyéndomelos muy mucho, como si por el mero hecho de verbalizarlos, fueran a ser más verdad. Ella me miraba por dentro, y casi no me dejaba terminar: “Alma tú calla y aprende. Lo que ocurre conviene”. Me lo repetía una y otra vez, una y otra vez. “Lo que ocurre, conviene. Sé flexible, sé agua, acepta lo que sucede”. Y yo presa de la ira y la rabia, ahí seguía sin entender una mierda y llorando mis penas por los rincones.

Digamos que, en resumidas cuentas, Ella me sedujo de tal forma que logró hacerse un hueco en mi alma cuando yo tenía prohibido el paso a todo el mundo. Hablaba mi idioma y me veía. Me veía cuando ni yo me veía. Y esto es algo que hoy aún me pasa. Hay personas que miran dentro de mí como si yo fuera una ventana, y yo sin embargo ni veo mi reflejo en el espejo.

Pero volvamos a Ella, la tozuda, la rockera, la Periodista, la luchadora. Me reñía si leía la Cuore para evadirme: “Eso eso, tú en vez de coger las lecturas que yo te paso, te nutres bien el espíritu mirándole los michelines a la Esteban”. Y es que se empeñó desde el minuto uno en guiarme, en ser un faro para mí, y me fue regalando un montón de lecturas para el alma, de esas que hacen poso y te convierten en alguien (un poco) mejor.

De los comienzos en los que Ella me acogió bajo su manto y me abrió los ojos de la forma más dulce y amorosa que conozco, ya hace unos cuantos años. Pero hoy Ella vuelve a mi cabeza por dos motivos. El primero es que sé que está sufriendo y yo sufro por (con) Ella. Está pasando un bache y sé que le duele la vida y entonces también me duele un poco a mí. Y el segundo motivo es que hace unos días que tengo una “nueva Ella” en mi vida. La “nueva Ella” me ha surtido de un buen puñado de lecturas, y por eso mi cabeza ha hecho un rewind y se ha acordado de la “anterior Ella”. Qué fuerte, me siento la persona más afortunada del planeta. Es como si nunca estuviera sola. Llevo mucho tiempo encontrándome a Gente Buena en mi camino. Y desde luego, ha sido un placer coincidir. Las dos Ellas han cuidado de mí, de forma generosa y altruista con una convicción férrea sobre mi valía, apostando como el que apuesta por Messi o por Cristiano. Algo muy bueno debo de haber hecho para recibir todo esto. Ahora sé que la magia llega cuando te encuentras a Personas que te enseñan a ser Persona, y que te quieren como tal. Como diría mi madre: “Te daré las gracias cada vez que te vea, en este u otros mundos”.

Related article
4 Comments
  1. Tienes suerte, mucha suerte…hay pocas personas así y cuando las conocemos debemos estar dispuestas a no espantarlas, a no echarlas de nuestro lado. Yo también tuve una Ella que me acogió, guió y enseñó mucho durante una época de mi vida en la que tanto necesitaba una amiga que me dijera las cosas como son. Y sí, ella decía lo mismo, “todo ocurre por algo, lo que sucede, conviene”.
    Disfruta de esas personas :) disfruta sus enseñanzas y, sobre todo, haz lo mismo y sé una Ella para otra personita, las leyes del Karma ahí están.

  2. Me encanta leerte, aunque no tenga mucho tiempo hay días como hoy que regreso a la web y me pego un atracón de posts.
    El caso, me ha gustado mucho la frase de Ella “Lo que ocurre conviene”, yo soy muy del pensamiento de que todo pasa por algo, sea bueno sea malo, hay que vivirlo intensamente, dejarlo ir y quedarnos con el recuerdo de ese momento bueno o malo, para crecer y para recordar como fuimos cuando pasó. Hoy somos quienes somos porque un día esa rabia o esa felicidad nos llevo a una actitud que forma parte de la actual personalidad. Somos recuerdos, experiencias… Somos fruto de lo que la vida quiere que aprendamos, y si tenemos a buenas personas con las que compartirlo, eso… Eso ya es fetén. Un beso bonita!

    • “Somos recuerdos, experiencias”… Gracias por compartir esta frase porque también me has hecho pensar a mí ;) ¡Vaya de vuelta ese beso!

leave your comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *