Abuelo y nieta

Si hay alguien en esta vida que me apasiona, ese es mi abuelo. Y cada día de mi cumpleaños me autorregalo un desayuno con él, porque yo lo valgo y porque a los dos nos gusta hacer el teatrito de fingir que las mismas bromas que nos hacemos siempre, no son las mismas sino unas nuevas y super graciosas. Me ha contado unos ocho millones de veces que yo nací a la hora de la musiquilla del telediario, y que no le gusta asistir partos de familiares, (es ginecólogo) pero que con el mío no pudo estarse quieto y tuvo que intervenir para “solucionar algunos aspectos”. Mi hermano siempre quiere saber cuáles son ‘esos aspectos’ irregulares que rondaban cuando yo nací (debe de pensar que era de color verde o algo así) pero mi abuelo ya no suelta prenda porque otra cosa no, pero discreto es un rato. Supongo que yo vine al mundo enredada con una vuelta de cordón umbilical, vete tú a saber.

Ocasionalmente se le ha escapado alguna que otra intimidad de según qué señora de por aquél entonces, pero enseguida recula y cierra el pico porque su juramento hipocrático y su ‘secreto de la bata blanca’ le ha acompañado en sesenta años de profesión y no piensa fastidiarla ahora.

Mi abuelo ha traído al mundo “unos cinco o seis mil niños”, porque “antiguamente” no había otro tocólogo en el pueblo que no fuera él, así que la asistencia de partos a domicilio -y más adelante en los hospitales- era cosa suya. Acudía con dos matronas a casa de la parturienta y hala, a dar la bienvenida a un bebé tras otro. “Tú no sabes las cosas que he visto yo”, dice a veces. Y eso falta, que alimente mi imaginación, como si no tuviera yo bastante con montarme mis propias peliculitas como para que ahora venga él y me dé cuatro ingredientes jugosos para ponerme a escribir delirios.

El jueves pasado fuimos “de excursión” a por naranjas. Era mi cumpleaños y le dije que me regalara naranjas y mandarinas porque en esta época del año si no tomo mucha vitamina C me pongo enseguida mala malísima de la muerte de la garganta y no puedo ni tragar, ni comer, ni vivir. Y eso hicimos. Nos fuimos mano a mano, hablando de nuestras cosas, solucionando los problemas familiares él desde su posición de abuelo y yo desde mi posición de nieta, siendo conscientes de que no albergamos poder ninguno pero sí conservamos un sentido común que muchos otros quisieran.

Cada vez me parezco más a él. Es ordenado, responsable, metódico y riguroso. Nos comemos la fruta antes que el primer plato y hacemos listas enumerando todas las faenas del día. Ambos somos amantes de la rutina como fiel compañera aseguradora de estabilidad y nos gusta tener todo controlado aunque acabemos rendidos. Yo no sé qué voy a hacer el día que él no esté, ni quién me comprará mandarinas, pero, como leí hace mucho “existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés”. Así que mi abuelo va a estar conmigo todos los días de mi vida.

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9 Comments
  1. El mío ya se fue y sigo recordando nuestras conversaciones y como me contaba que fue torero y artista y mil otras cosas más, también sé que me parezco a él, nadie tiene una profesión creativa y farandulera en la familia nada más que yo, ea cosas de abuelos. Que bonito texto ya me tienes a moco tendido.

  2. Este me ha llegado más que ninguno… Precioso post.I sí, tu abuelo tiene que ser la caña con la nieta que tiene ;)

  3. Ay, Almix! Qué bonito!
    Ya me has puesto la sonrisa para todo el día :)
    Me ha encantado la última frase… mi padre sigue existiendo porque pienso en el mil veces al día. Damn right!
    Beso!!!

  4. últimamente me cuesta elegir un post favorito porque te superas día a día, al menos a mi me tocas la patatita de chica del norte muy fría y dura, y porque tu estilo narrativo “tan salido de dentro” hace que lo lea como si te tuviera en frente con un café en la mano, y eso me encanta , no te conozco pero como si lo hiciera, porque yo,cuentacuentos en el colegio, siempre digo que “el que cuenta (cuentos) se cuenta” y tu te cuentas aquí mucho y mucho bien.
    Me ha dado envidia tu relación con tu abuelo y realmente, apelando a los sueños espero que nunca te falte , y la vitamina C tampoco.
    Un besazo

    • Vaya tela Noelia qué comentario tan bonito!! Muchas gracias por lo que dices, por animarme siempre, por pasarte por aquí y por hacerte tan cercana :) No sabía que eres una ‘chica del Norte’! Pero bueno!! :) Ojalá siga contándome mucho tiempo y tú sigas disfrutándolo tanto! Un abrazo!

  5. Me has emocionado mucho con este post. Disfruta de tu abuelo todo lo q puedas :*

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