La que has liao

Vaya por delante que a mí en realidad el vestido no me gustó en absoluto. Conste en acta Señoría. De hecho, la primera frase de este artículo será la última que apele al malogrado estilismo de la señorita Pedroche la noche de autos. Yo aquí he venido a hablar de otra cosa. A mí lo que me va es el chou, no la moda. Menuda hemos liado, pollitos.

Resulta que por una bobada épica, por una cagada superlativa, por una aberración que pasará a la posteridad televisiva… la sociedad decidió lapidar a la Pedroche. Y es que, Cristina, vida mía, ¿a quién se le ocurre vestir como le da la gana?

Ay, pero, como decía, qué gran espectáculo circense liamos en las Redes Sociales simultáneamente mientras la atrevida Cristina Pedroche daba las campanadas (y el campanazo). Twitter se incendiaba y mi corazón encendía las luces de neón, síntoma evidente de que nos estábamos manifestando apasionadamente por una gilipollez casi más propia del siglo XIII que de la era actual.

O sea, hay que ver lo que le gusta a un español darle al piquito. Menuda mamarrachada de polémica creamos de la nada. De la nada oiga. Que la señorita de la tele se vista como le venga en gana, ¿no? Vamos, digo yo.

Aunque he de reconocer que a mí “la ballena de Vallecas” (como ha confesado en su blog que se refieren a ella) me cae muy bien y me parece una tía graciosa y resultona. Pero pecó de atrevida, parece ser. Y de deslenguada, cuidao. Que he leído de su puño y letra que no solo no se arrepiente (¡ni pide perdón!) de haberse puesto el vestido que le dio la realísima gana, sino que, además, piensa seguir haciéndolo. Ay señor, ¿dónde vamos a ir a parar?  Espero que después de cometer tal aberración la noche del 31 de diciembre al 1 de enero la morena del brilli brilli fuera a confesarse. Y a lavarse la boca con jabón. Y a exorcizarse. Y a quemar el vestido de Pronovias. Y a tomarse un paracetamol, por si las moscas.

Oye Pedroche, de mi parte: el año que viene ponte el mismo. Y que hablen, que hablen.

***

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2 Comments
  1. A mi el vestido tampoco es que me guste, vamos que yo no me lo pondría… Pero creo que cada uno tiene derecho a vestirse como le da la gana sin que por ello le lapiden. Me parece que a la gente se le ha ido demasiado la olla con las críticas, no se le veía nada que no debiera verse ni ofendía a nadie (creo).
    ¡Besotes!

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