El Hombre de la camisa blanca (I)

El error que cometió es ponerse más nervioso que yo. En cuanto me percaté de que estaba como un flan, me adueñé de la situación. Es lo que tiene ser insegura desde hace tantos años, que cuando ves al de enfrente hecho un manojo de nervios, tú te creces y te vienes arriba.

Aquella noche estaba más guapo que nunca. Llevaba una americana y unos vaqueros ajustados. Y toda mi atención se la llevó inmediatamente su camisa blanca. Una camisa ceñida que marcaba en su justa medida, nada de tronista de Mujeres y Hombres. Juro que si esto fuera una película porno y no un blog de una cuentista de bien, la protagonista en estos momentos estaría arrancándole los botones de esa camisa con la boca. En fin.

Volvamos a esa noche, esa cita, ese momento. Olía a limpio. A crema hidratante y a piña. Él decía que era chicle de fresa, pero yo sigo pensando que era piña. Los hombres nunca se enteran de nada. Cuando llegué nos dimos un abrazo y dos besos, era la primera vez que estábamos solos y gracias a mis tacones le llegaba a una altura fenomenal para mirarle directamente a los ojos sin romperme el cuello. Yo iba sufriendo porque nunca llevo escote y mira que me da rabia ir enseñando teta, pero es que mi vestido negro es un poco traicionero y a la mínima vas con el pezón fuera. Sin embargo dije: “¡Qué demonios!”. Nos sentamos en una mesa cerca del mar (así de romántico era todo, lo juro) y la camarera vino a encender una velita. Faltaba Luis Miguel cantando en la mesa de al lado, por dios santo, qué bien todo, parecía una película muy bien montada. Al Hombre de la camisa blanca le incomodaba que yo le mirase fijamente y a mí eso mismo me daba mucha risa, así que logré ponerle más nervioso todavía. No paraba de decirme lo guapa que estaba y yo pensé que mis horas dándole a la plancha para domar mis pelos habían dado sus frutos. A veces él me hablaba y yo desconectaba total. De esto que la persona de enfrente habla de lo que sea y tu mente ya no está ahí, puf, se fue. Pues eso me pasó a mí. El Hombre de la camisa blanca me estaba contando una historia de vetetúasaberqué y mientras mi pensamiento estaba inspeccionando de forma exhaustiva los hoyuelos que le salen cuando sonríe. Menos mal que en un momento prudente, la diosa que llevo dentro decidió volver a la vida real y entré de nuevo en la conversación que mi acompañante me estaba brindando.

(Continuará…)

 

 

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5 Comments
  1. Say whaaaaaa…?!?!?! No nos puedes dejar así, Alma!!!! #EsoNoSeHace o_O
    Capítulo dos PRONTO!!!! ;)

  2. ¡Por diooooos segunda parte ya!

  3. vaya vaya!!! que sexyAlmi tiene un lado de femme fatale y va poniendo nerviositos a los pretens… menuda pájara! ;)

    • Calla calla… que después se cambian las tornas y me ponen nerviosa a mí. Dios, soy una cría. Cuánto me queda por aprender xD

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