Deja de creerlo

Hoy tengo las tetas más gordas del mundo y me miro en el espejo y creo que estoy horrible. Me duelen mucho los oídos, no me gusta la forma de mis cejas, ni cómo se me ha quedado el pelo, ni el vestido blanco que llevo. Hoy no tengo dos ojos, creo que tengo dos bolas hinchadas en la cara con los párpados rojos y doloridos. Insisto, y el pelo más encrespado no puede estar. Creo que todo el mundo me ataca y hago un sobreesfuerzo por autocontrolarme y no soltar improperios por la boca. Es lo que tiene la regla, que te revienta durante cuatro días –casi- sin darte cuenta y anula cualquier capacidad de decisión coherente y sensata que pretendas tomar. En lo que va de día hoy ya he llorado dos veces, me he atragantado bebiendo agua a morro y he descubierto una canción nueva. La revolución sexual, se llama. Me la ha enseñado mi amiga N y me ha puesto un poco contenta. Me ha hecho reír imaginarme bailando esa canción. Hay que ver lo que me gusta bailar.  Pero volvamos a la depresión, que hoy me gusta ser mujer y no estamos para bromas. Ayer quise hacer canelones pero me daba tanta pereza que terminé comiendo otra vez ensalada. Qué poco me gusta cocinar, pardiez. Ojalá fuera rica para tener una cocinera permanente que pensara por mí lo que tengo que comer cada día. Me gustaría ser como Rosa, la mujer que sonríe mucho y siempre está dispuesta a ayudar aunque tenga que levantarse de la silla ochocientas veces. Ya puedes pedirle que se corte una mano para dártela a ti, que Rosa hará lo imposible por salvar tu culo. Parece que no tiene problemas. Fuma si le apetece fumar, disfruta enseñándote fotos de sus padres celebrando el 52 aniversario de boda y come lo que le viene en gana en cada momento. Me encanta ver a las personas comer con tranquilidad, sin angustia, sin culpabilidad. Rosa es feliz con su trabajo, con sus rizos indomables y con los cien lunares que tiene en la cara. Es flaca y dice que le “da igual que el bolso naranja no pegue con nada más de lo que lleva puesto”. Su bolso es de flecos y lo compro en Marruecos y tú te callas si no te gusta porque la ves tan feliz que piensas: “Ostia, qué retrasada soy pensando que hoy no es mi día porque me duelen los ovarios y me veo la tripa más hinchada del mundo mundial”. No sé mucho más de la vida de Rosa pero creo que es bastante sabia y que me basta con las sentencias que me suelta cuando me oye hacer el mongolo más de lo normal. “Niña, no digas tonterías. Si crees que te ves mal, deja de creerlo. Así de fácil”.

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1 Comments
  1. Fan de Rosa, definitivamente!!

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